sábado, 13 de febrero de 2010

Cómo nuestra forma de relación con los demás nos limita y nos anula.

Para que reflexiones cómo nuestra ansiedad por la poseción nos encadena eternamente a otros, y como liberarnos del afán de tener "propiedades".

MEDITACION 6
"Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza" (Mt. 8,20)
He aquí un error que la mayoría de las personas cometen en sus relaciones con los demás: tratar de construirse un nido estable en el flujo constantemente móvil de la vida.
Piensa en alguien cuyo amor desees. ¿Quieres ser alguien importante para esa persona y significar algo especial en su vida? ¿Quieres que esa persona te ame y se preocupe por ti de una manera especial? Si es así abre tus ojos y comprueba que estás cometiendo la necedad de invitar a otros a reservarte para sí mismos, a limitar tu libertad en su propio provecho, a controlar tu conducta, tu crecimiento y tu desarrollo de forma que éstos se acomoden a sus propios intereses. Es como si la otra persona te dijera: "Si quieres ser alguien especial para mí, debes aceptar mis condiciones, porque, en el momento en que dejes de responder a mis expectativas, dejarás de ser especial" ¿Quieres ser alguien especial para otra persona? Entonces has de pagar un precio en forma de pérdida de libertad. Deberás danzar al son de esa otra persona, del mismo modo que exiges que los demás dancen a tu propio son si desean ser para ti algo especial.
Párate por un momento a preguntarte si merece la pena pagar tanto por tan poco. Imagina que a esa persona, cuyo especial amor deseas, le dices: "Déjame ser yo mismo, tener mis propios pensamientos, satisfacer mis propios gustos, seguir mis propias inclinaciones, comportarme tal como yo decida que quiero hacerlo...". En el momento que digas estas palabras, comprenderás que estás pidiendo lo imposible. Pretender ser especial para alguien significa, fundamentalmente, someterse a la obligación de hacerse grato a esa persona y, consiguientemente, perder tu propia libertad, Tómate el tiempo que necesites para comprenderlo...
Tal vez ahora estés ya en condiciones de decir: "Prefiero mi libertad antes que tu amor". Si tuvieras que escoger entre tener compañía en la cárcel o andar libremente por el mundo en soledad, ¿qué escogerías? Dile ahora a esa persona: "Te dejo que seas tú mismo/a, tener tus propios pensamientos, satisfacer tus propios gustos, seguir tus propias inclinaciones, comportarte tal como decidas que quieres hacerlo... "En el momento en que digas esto, observarás una de estas dos cosas: o bien tu corazón se resistirá a pronunciar esas palabras y te revelarás como la persona posesiva y explotadora que eres (con lo que es hora que examines tu falsa creencia de que no puedes vivir o no puedes ser feliz sin esa otra persona), o bien tu corazón pronunciará dichas palabras sinceramente, y en ese mismo instante se esfumará todo tipo de control, de manipulación, de explotación, de posesividad, de envidia... "Te dejo que seas tu mismo: que tengas tus propios pensamientos, que satisfagas tus propios gustos, que sigas tus propias inclinaciones, que te comportes tal como decidas que quieres hacerlo..."
Y observarás también algo más: que la otra persona deja automáticamente de ser algo especial e importante para ti, pasando a ser importante del mismo modo en que una puesta de sol o una sinfonía son hermosas en sí mismas, del mismo modo en que un árbol es algo especial en sí mismo y no por los frutos o la sombra que pueda ofrecerte. Compruébalo diciendo de nuevo: "Te dejo que seas tú mismo..." Al decir estas palabras te has liberado a ti mismo. Ahora ya estás en condiciones de amar. Porque, cuando te aferras a alguien desesperadamente, lo que le ofreces a la otra persona no es amor, sino una cadena con la que ambos, tú y la otra persona amada, quedáis estrechamente atados. El amor sólo puede existir en libertad. El verdadero amante busca el bien de la persona amada, lo cual requiere especialmente la liberación de ésta con respecto a aquél.

Música e imágenes para tu meditación.


viernes, 12 de febrero de 2010

Toma de consciencia a cerca de la felicidad.

Aqui veremos las ataduras que nos impiden ser felices y como deshacernos de ellas.
Esperamos que te aporte luz, y que puedas por fin ver por donde hay que atacar para liberarnos de las cadenas.

MEDITACION 5
"Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre
en el Reino de Dios"
(Mc. 10,25)
¿Qué puede hacerse para alcanzar la felicidad? No hay nada que ni tú
ni cualquier otro pueda hacer. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que
ahora mismo ya eres feliz, ¿y cómo vas a adquirir lo que ya tienes?
Pero, si es así ¿Por qué no experimentas esa felicidad que ya posees?
Pues, simplemente, porque tu mente no deja de producir infelicidad.
Arroja esa infelicidad de tu mente, y al instante aflorará al exterior la
felicidad que siempre te ha pertenecido. ¿Y cómo se arroja fuera la
infelicidad? descubre qué es lo que la origina y examina la causa
abiertamente y sin temor: la infelicidad desaparecerá automáticamente.
Ahora bien, si te fijas como es debido, verás que hay una sola cosa que
origina la infelicidad: el apego. ¿Y qué es el apego? Es un estado
emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona
determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona
no es posible ser feliz. Tal estado emocional se compone de dos
elementos; uno positivo y otro negativo. El elemento positivo es el
fogonazo de placer y la emoción el estremecimiento que experimentas
cuando logras aquello a lo que estás apegado. El elemento negativo es
la sensación de amenaza y de tensión que siempre acompaña al apego.
Imagínate a alguien encerrado en un campo de concentración y que no
deja de engullir comida: con una mano se lleva la comida a la boca,
mientras que con la otra protege la comida restante de la codicia de
sus compañeros de encierro, que tratarán de arrebatársela en cuanto
baje la guardia. He aquí la imagen perfecta de la persona apegada. Por
su propia naturaleza, el apego te hace vulnerable al desorden
emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz. ¿Cómo
puedes esperar, entonces, que una persona apegada acceda a ese
océano de felicidad que llamamos el "Reino de Dios"? ¡es como esperar
que un camello pase por el ojo de una aguja!.
Ahora bien, lo verdaderamente trágico del apego es que, si no se
consigue su objeto, origina infelicidad; y si se consigue, no origina
propiamente la felicidad, sino que simplemente produce un instante de
placer, seguido de las preocupación y el temor de perder dicho objeto.
Dirás: "Entonces, ¿no puedo tener ni un solo apego?" Por supuesto que
sí. Puedes tener todos los apegos que quieras. Pero por casa uno de
ellos tendrás que pagar un precio en forma de pérdida de felicidad.
Fíjate bien: los apegos son de tal naturaleza que, aun cuando lograras
satisfacer muchos de ellos a lo largo de un día, con que sólo hubiera
uno que no pudieras satisfacer, bastaría para obsesionarte y hacerte
infeliz. No hay manera de ganar la batalla de los apegos. Pretender un
apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda.
Jamás ha habido nadie que haya dado con la fórmula para conservar
los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor
y sin caer, tarde o temprano derrotado.
En realidad, sin embargo, si hay una fórmula de ganar la batalla de los
apegos: renunciar a ellos. contrariamente a lo que suele creerse,
renunciar a los apegos es fácil. Todo lo que hay que hacer es ver, pero
ver realmente, las siguientes verdades. PRIMERA VERDAD; estás
aferrado a una falsa creencia, a saber, la que sin una cosa o persona
determinada no puedes ser feliz. examina tus apegos uno a uno y
comprobarás la falsedad de semejante creencia. Tal vez tu corazón se
resista a ello; pero, en el momento en que consigas verlo, el resultado
emocional se producirá de inmediato y en ese mismo instante el apego
perderá su fuerza. SEGUNDA VERDAD: si te limitas a disfrutar las
cosas, negándote a quedar apegado a ellas, es decir, negándote a
creer que no podrás ser feliz sin ellas, te ahorrarás toda la lucha y toda
la tensión emocional que supone el protegerlas y conservarlas. ¿No
conoces lo que es poder conservar todos los objetos de tus distintos
apegos sin renunciar a uno sólo de ellos, y poder disfrutarlos más a fin
a base de no apegarte ni aferrarte a ellos, porque te encuentras
pacífico y relajado y no sientes la menor amenaza en relación a su
disfrute? TERCERA Y ÚLTIMA VERDAD: Si aprendes a disfrutar el
aroma de un millar de flores, no te aferrarás a ninguna de ellas ni
sufrirás cuando no puedas conseguirla. si tienes mil platos favoritos, la
pérdida de uno de ellos te pasará inadvertida, y tu felicidad no sufrirá
menoscabo. Pero son precisamente tus apegos los que te impiden
desarrollar un más amplio y más variado gusto por las cosas y las
personas.
A la luz de estas tres verdades, no hay apego que sobreviva. Pero la
luz, para que tenga efecto, debe brillar ininterrumpidamente. Los
apegos sólo pueden medrar en la oscuridad del engaño y la ilusión. Si
el rico no puede acceder al reino del gozo y de la alegría, no es porque
quiera ser malo, sino porque decide ser ciego.



http://www.youtube.com/watch?v=kTNWcNGka-w

jueves, 11 de febrero de 2010

Toma consciencia de tus pensamientos y su origen a través de la meditación

Aquí tomaremos consciencia de nuestros pensamientos y paradigmas erróneos y como cambiarlos a traves de la meditación.

MEDITACION 3
"Al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale
también el manto; y a quien te fuerce a caminar una milla,
acompáñalo dos"
(Mt 5,40-41)
Si observas de qué modo estás hecho y cómo funcionas, descubrirás
que hay en tu mente todo un "programa" toda una serie de
presupuestos acerca de cómo debe ser el mundo, cómo debes ser tú
mismo y qué es lo que debes desear.
¿Quién es el responsable de ese "programa"? Tú no, desde luego. No
eres realmente tú quien ha decidido cosas tan fundamentales como son
tus deseos y exigencias, tus necesidades, tus valores, tus gustos, tus
actitudes... Han sido tus padres, tu sociedad, tu cultura, tu religión y
tus experiencias pasadas las que han introducido en tu "ordenador" las
normas de funcionamiento. Ahora bien, sea cual sea tu edad y vayas a
donde vayas, tu "ordenador" va contigo y actúa y funciona en cada
momento consciente del día, insistiendo imperiosamente en que sus
exigencias deben ser satisfechas por la vida, por la gente, por ti mismo.
De hacerlo así, el "ordenador" te permitirá vivir pacífica y felizmente;
de lo contrario, y aunque tú no tengas la culpa, generará unas
emociones negativas que te harán sufrir.
Cuando, por ejemplo, otras personas no viven con arreglo a las
expectativas de tu "ordenador", éste te atormenta a base de
frustración, de ira, de amargura... O cuando, por ejemplo, las cosas
escapan a tu control, o el futuro es incierto, tu "ordenador" insiste en
que experimentes ansiedad, tensión, preocupación... Entonces empleas
un montón de energías en hacer frente a esas emociones negativas. Y
generalmente te las apañas para gastar más aún energías en intentar
cambiar el mundo que te rodea, al objeto de satisfacer las exigencias
de tu "ordenador". con lo cual obtienes cierta dosis de una paz
bastante precaria, porque en cualquier momento la menor nimiedad
(un tren que se retrasa, una grabadora que no funciona, una carta que
no llega...) no es conforme con el programa de tu "ordenador", y éste
se empeñará en que vuelvas a preocuparte de nuevo.
Por eso llevas una existencia patética, siempre a merced de las cosas y
las personas, tratando desesperadamente de que se ajusten a las
exigencias de tu "ordenador", a fin de poder tú disfrutar de la única paz
que conoces: una tregua temporal de tus emociones negativas,
cortesía de tu "ordenador" y de tu "programa".
¿Tiene esto solución? Por supuesto que sí. Naturalmente, no podrás
cambiar tu "programa" de buenas a primeras o quizá nunca. Pero ni
siquiera lo necesitas. Intenta lo siguiente: imagina que te encuentras
en una situación o con una persona que te resulta desagradable y que
ordinariamente tratas de evitar. Observa ahora cómo tu "ordenador"
entra instintivamente en funcionamiento e insiste en que evites dicha
situación o trates de modificarla. Si consigues resistir y te niegas a
modificar la situación, observa cómo el "ordenador" se empeña en que
experimentes irritación, ansiedad, culpabilidad o cualquier emoción
negativa. Sigue considerando esa situación (o persona) desagradable
hasta que caigas en la cuenta de que no es ella la que origina las
emociones negativas (ella se limita a "estar ahí" y a desempeñar su
función bien o mal, acertada o equivocadamente, es lo de menos). Es
tu "ordenador" el que gracias al "programa", se empeña en que tu
reacciones a base de emociones negativas. Lo verás mejor si logras
comprender que hay personas que, con un programa diferente, y
frente a la misma situación, persona o acontecimiento, reaccionan con
absoluta calma y hasta con gusto y contento. No cejes hasta haber
captado esta realidad: la única razón por la que tú no reaccionas de
este modo es porque tu "ordenador" insiste obstinadamente en que es
la realidad la que debe ser modificada para ajustarse a su "programa".
Observa todo esto desde fuera, pos así decirlo, y comprueba el
prodigioso cambio que se produce en ti.
Una vez que hayas comprendido esta verdad y, consiguientemente,
haya dejado tu "ordenador" de generar emociones negativas, puedes
emprender cualquier acción que creas conveniente. Puedes evitar la
situación o a la persona en cuestión; puedes tratar de cambiarla;
puedes insistir en que se respeten tus derechos o los derechos de los
demás; puedes incluso recurrir al uso de la fuerza... Pero sólo después
de haber conseguido liberarte de los trastornos emocionales, porque
sólo entonces tu acción nacerá de la paz y del amor, no del deseo
neurótico de satisfacer a tu "ordenador", de ajustarse a su "programa"
o de liberarte de las emociones negativas que genera. Y sólo entonces
comprenderás cuán profunda es la sabiduría de estas palabras: "Al que
quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y a quien te fuerce a caminar una milla, acompáñalo dos". Porque te
resultará evidente que la verdadera opresión proviene, no de las
personas que pleitean contigo ni de quien te somete a un trabajo
excesivo, sino de tu "ordenador", cuyo "programa" acaba con la paz de
tu mente en el momento en que las circunstancias externas dejan de
ajustarse a sus exigencias. Se sabe de personas que han sido felices...
¡incluso en el opresivo clima de un campo de concentración!
De lo que necesitas ser liberado es de la opresión de tu "programa".
Sólo así podrás experimentar la libertad interior que está en el origen
de toda revolución social, porque esa intensísima emoción, esa pasión
que brota en tu corazón a la vista de los males sociales y te impulsa a
la acción, tendrá su origen en la realidad, no en tu "programa" ni en tu
ego

Medita con esta música de fondo.



http://www.youtube.com/watch?v=O7-oIuoLFE8

miércoles, 10 de febrero de 2010

Meditación de toma de consciencia

Y para terminar con el ciclo de La Meditación, vamos a mostrar otra forma sencilla de meditar que es a traves de ejercicios espirituales, sacados de el libro del padre Anthony de Mello, Una llamada al Amor.

Son una serie de ejercicios simples de toma de conciencia de nuestras ataduras, de nuestros impedimentos para amar y para vivir en el aquí y ahora.

Hoy comenzaremos a tomar conciencia de nuestros sentimientos...¿son de origen mundano o divino?...asi comenzaremos a tener herramientas para corregir nuestros errores y sabremos por donde comenzar a trabajar en nosotros mismos, incógnita que se plantea cuando uno quiere cambiar y no sabe por donde empezar, ni como hacerlo


MEDITACION 1

"¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su
vida?"
(Mt. 16,26)
Recuerde la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te
elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido... Y compáralo
con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida
o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o
ves una película que te gusta de veras. Trata de revivir este último
sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de
ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene
de tu propia "glorificación" y "promoción" y es un sentimiento
mundano, mientras el segundo proviene de tu propia realización y es
un sentimiento anímico.
Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que
experimentas cuando obtienes algún éxito cuando consigues lo que
anhelabas, cuando "llegas arriba", cuando vences en una partida, en
una apuesta, en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te
invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te
absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más,
la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el
sentimiento anímico.
Y todavía otro contraste más: Recuerda lo que sentías cuando tenías
poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus
órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara
ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y
compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope la
compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has
reído y divertido de veras.
Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza
de los sentimientos mundanos, es decir, los sentimientos de
autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido
inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo
y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y
la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o
disfrutas de la compañía de un amigo o de tu propio trabajo, sino que
han sido ideados para producir ilusiones, emoción... y vacío.
Trata luego de verte a ti mismo en el transcurso de un día o de una
semana y piensa cuantas de las acciones que has realizado y de las
actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de
sentir esas emociones e ilusiones que únicamente producen vacío, del
deseo de obtener atención y la aprobación de los demás, la fama, la
popularidad, el éxito o el poder.
Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se
interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté
dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee
consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos'
Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar
el mundo y cómo, al hacerlo, pierde su vida. Y es que viven unas vidas
vacías, monótonas, sin alma...
Propongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un
autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de
lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están
echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al
otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién
debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quien hay que aplaudir,
quién es el más digno de consideración... Y así siguen hasta el final del
viaje.


Puedes practicar estos ejercicios en un lugar tranquilo, relajado como si te dispusieras a orar o meditar...y te sugiero pongas de fondo este video de música con sonidos de la naturaleza.





http://www.youtube.com/watch?v=aWUqluu7nS0

martes, 9 de febrero de 2010

Meditación en el septimo chacra Agña-akhia

Hoy meditaremos con el séptimo chacra...AGÑA-AKHIA

Video explicativo.



http://www.youtube.com/watch?v=PCoeULKiH
Meditación guiada en el séptimo chacra.



http://www.youtube.com/watch?v=PCoeULKiHFQ

lunes, 8 de febrero de 2010

Meditación en el sexto chacra Ajna

Hoy meditaremos con el sexto chacra...Ajna
Video explicativo.



http://www.youtube.com/watch?v=p8Ip0KHe4AQ
Meditación guiada en el sexto chacra.



http://www.youtube.com/watch?v=rtIJuR4ssrY

domingo, 7 de febrero de 2010

Meditación en el quinto chacra Vi-shudda.

Hoy meditaremos en el quinto chacra...Vi-shudda.
Video explicativo.



http://www.youtube.com/watch?v=Boa1QSXTl8o
Meditación guiada en el quinto chacra.



http://www.youtube.com/watch?v=ejlyQhA61jQ